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lunes, 20 de octubre de 2014

Cuello Brioche

Dando vueltas por Pinterest encontré un patrón que me cautivó: el tejido en brioche. Un tejido con agujas circulares o de doble punta, que se trabaja con dos hebras de distinto color y que consigue un efecto reversible. Por un lado predomina uno de los dos colores, quedando el otro en el fondo, y al revés. No deja de ser una variación del punto inglés en dos colores. ¿Maravilloso o no? 

No lo dudé ¡tenía que probarlo! Justo a tiempo Elena me regaló una lana súper especial. Hilada y tintada de la mano de Pontelana, ¡qué preciosidad! Además, es kilómetro cero porque está tintada con cebollas de Torregrossa, un pueblo a nada de aquí. Especial, ya os lo he dicho. 
Pensé en combinarla con la que me quedaba de mi primer jersey y así sería una combinación ideal para cuando lo llevara puesto. ¡Dicho y hecho!

No es un punto difícil, se trata de estar atenta al color que toca y combinar los puntos derecho y revés hondos, para dar el efecto. Yo seguí el tutorial de Tejiendo Perú, súper fácil y claro en sus explicaciones. 

El resumen sería el siguiente: 
- Primera pasada: derecho-revés 1x1
- Segunda pasada: revés normal y derecho hondo
- Tercera pasada: derecho normal y revés hondo
Repetir hasta terminar las vueltas segunda y la tercera, tejiendo siempre lo mismo con el mismo color. ¡E voilà!

El resultado no me puede gustar más, tengo dos posibilidades de color y una textura increíble con la lana de Pontelana
Con la lana que me queda tejeré unos mitones a juego, os los enseño en mi instagram o por aquí, si el tiempo me da tregua, en cuanto estén terminados ;)
¿Os animáis? ¡Hay que probar cosas nuevas!

lunes, 13 de octubre de 2014

The York Mittens


En mi escapada a Madrid con Gemma (y el resto de locas de las lanas) visitamos la deseada Black Oveja. Allí no pudimos irnos sin un par de madejas de Laña de España, porque sus colores sólidos son lo más bonito en lanas que he visto, y porque es una lana pura con tan brutal olor a oveja, que había que comprarla ¡si o si! 

En nuestras noches en el hotel, tramamos un plan para una de ellas. Tenía que salir algo que nos recordara siempre que estuvimos allí, que nos llevamos la lana y que la tejimos juntas, aunque fuera en la distancia. Así que nos decidimos por unos mitones a cinco agujas, las York Mittens

Mis primeras manoplas-mitones con solapa, señoras. El patrón es fácil de entender pero Gemma me lo tradujo a mi nivel (bajo cero en cuanto a guantes se refiere) y seguí al pie de la letra sus indicaciones para hacer el cuerpo del mismo. Eso fue en febrero... y la primera mano quedó hecha a falta del dedo y la solapa... y pasaron los meses. Como siempre pasa y llegó el verano.

Recuperé la labor la semana que Gemma estuvo de vacaciones ¿cómo iba a molestarla? Así que me puse a pelear con el patrón hasta que saqué el dedo y la solapa, ¡siiiiiiiiiiii yo solita! Estoy súper feliz por haberlo conseguido. 

El tacto que queda en la laña una vez tejido es súper dulce. Quedan a la perfección en las manos y es súper cómodo que lleven el botón para asegurar la solapa. 
El color no me puede gustar más. Y ya estoy pensando qué hacer con mi otra madeja en tono lila. 
Gracias a Gemma, Wasel Wasel, por su paciencia y por su guiado imprescindible ¡qué arte tienes!. Porque ella acabó sus mitones en febrero, en un plis y yo me quedé rezagada. Pero aquí están y yo orgullosa y feliz. 
Os recomiendo que este invierno probéis a tejer con la laña, de verdad, es una experiencia increíble. Encontrar trocitos de paja entre el hilado, su suavidad, su color, su olor... ¡ay, hacedme caso!

lunes, 6 de octubre de 2014

Mi-nuestro PRIMER JERSEY

Empecé el año con un reto claro: ¡mi primer jersey! Tenía la lana y más o menos sabía qué jersey quería. Me puse el objetivo de tejerlo durante el verano, así que cuando empezaron las vacaciones me enredé la manta a la cabeza y no paré hasta que salió... Bueno, lo he dicho muy deprisa, fue un trabajo en equipo duro y angosto y la lana escogida no nos lo facilitó nada. Pero empiezo por el principio. 

La lana en cuestión fue BIG DELIGHT de Drops, comprada de nuevo entre Entretelas y Llanes de colors, mis prefe-laneras. Es una lana que está súper bien para proyectos pequeños, para cuellos es perfecta por ejemplo, pero si es para un jersey en el qué tal vez tengas que deshacer y volver a tejer... la lana se hace fieltro que da gusto una vez tejida y deshacer es una odisea. 
A parte de eso, hay metros más gruesos que otros y por lo tanto aunque tengas más que contadas las pasadas, puede pasar que un lado sea más largo que el otro por la amplitud que quede según el grosor. 
También hay que remarcar que una vez hecho el remojado esta lana tiende al infinito y más allá, por lo tanto pensar en talle pequeño porque después aumenta un par de tallas buenas.
Eso si, la lana tiene una gama de colores increíble, ¡eso no lo pongo en duda! 

Como novata, novatísima, no penséis que el reto lo hice yo sola. Tuve a mi lado 24h a Sarah, la maestra Agulla Llanera. La verdad es que le presenté un patrón que había seleccionado en Ravelry, que no os enseño porque finalmente nada tuvo que ver. El grosor de la lana era diferente y Sarah me indico los puntos a montar y subí subí subí hasta que tocó preparar las mangas en ranglán. Por lo tanto, ya no seguíamos el patrón. 

Luego, las mangas de dicho patrón no nos encantaron tanto como para seguirlo, así que patrón descartado y a la búsqueda de un calado molón para mis mangas. Encontramos, en una de sus revistas, un dibujo de rombos que me enamoró. Así que cómo veis es un jersey un poco de allí, un poco de allá y mucho de Agulla Llanera. 

No fue un jersey sin dificultades, no lo negaremos y no os mentiré si os digo que el cuello y el embaste de las mangas fue trabajo de Sarah total. Así que ha sido mi primer jersey a medias. 

¿Os lo enseño ya? ¡Ahí va!

Cuanto más lo miro, y lo he remirado mucho, más me gusta.
El dibujo de la manga es mi primer calado y estaré orgullosa toda la vida de ellos, ¡me flipan esos rombos!

El cuerpo que le quedó después del remojado y bloqueado es espectacular, tengo que decir esto en favor de la lana también, que sinó pensaréis que fue un horror ¡qué ganas ya de estrenarlo! ¡que llevo dos meses esperando!

Lo siento que sea un post tan largo, pero conseguir el reto del año tiene mérito y no podía ser breve. Evidentemente IMPOSIBLE SIN SARAH, sin su esfuerzo, sin sus horas, sin su ilusión y cabezonería como la mía. GRÀCIES nenaaaaaaaaaaaaa, sense tu encara faig i desfaig!!!! Y es que tener buenas amigas que hacen magia con las agujas es un regalo de la vida ¡VIVA AGULLA LLANERA! ¡VIVA!

Por cierto, lanzo al aire una propuesta de curso para Wasel Wasel: ¿para cuando un curso de jersey con circulares? Ahí la dejo neni ;)

El gusanillo del siguiente ya nos llama, tenemos la lana y tenemos el patrón ¿a qué esperamos? 

lunes, 29 de septiembre de 2014

Mi lana-london-confetti ♥

Nuestro viaje a Londres de este verano hizo que se viniera para casa un ovillo maravilloso. Se trata de una madeja 100% acrílico de la marca Robin FX, totalmente inglesa. Me enamoré de sus colores de confetti sobre el fondo blanco y no pude remediar meterlo en mi maleta. 

Me porté bien y pensé en hacer un cuello de dos vueltas y por lo tanto, con la idea que llevaba en la cabeza, con 100 gramos tuve suficiente. 

Después de iniciarme en los calados con las mangas de mi primer jersey, tenía ganas de seguir aprendiendo el arte del dibujo lanero tejiendo mi lana especial con ellos. Recordé que todavía no había utilizado ningún patrón de mi GRAN libro de labores, así que rebusqué entre sus páginas y me decidí por un calado llamado "baby fern". Su traducción sería "pequeño helecho" y es que su dibujo emula las hojas de la planta. Hecha la prueba a ver si era capaz... ¡no pare de tejer mi ovillo confetti!
El resultado ha sido mejor de lo que podía imaginar: por el color, por la lana, por el patrón escogido. ¡Me encanta!

Una vez acabado hice el remojado y el bloqueo antes de coser. La lana ha quedado suave y esponjosa y aunque los bordes siguen girándose, aún después del bloqueo, me gusta mucho como queda dándole dos vueltas.
Tejiendo este cuello he comprobado que me relaja soberanamente tejer calados, seguir las pasadas una a una e ir viendo surgir el dibujo, en este caso el helecho. ¿Os cuento un secreto? No quería que se acabara la lana, hubiera seguido tejiendo el patrón durante meses y meses y meses...

Siempre que lo lleve este invierno pensaré en Londres, en nuestro concierto, en mi Judit y nuestros Jordis esperándome en la puerta mientras me abducían las lanas... ¡Llevaré una lana-confetti inglesa llena de recuerdos!

lunes, 22 de septiembre de 2014

Triton Socks

¡Calcetines para todos! Pues si, esto es un no parar de calcetar. Acabados los verde-cascada de Jordi me aventuré a probar los calados en otros calcetines, esta vez para mi madre-socia. 

Volví a repetir con la misma lana, Big Fabel de Drops y es que es tan fácil y tan rápido tejer calcetines con ella, ¡que no haría otra cosa! Pedíria todos los colores de la gama y tejería calcetines para todos, ¡prometido! 
Me decidí por los Triton Socks de Laura Sparling, pero al ser en lana tan gordita el calado no se aprecia tanto, aunque para mí ha sido un subidón saber hacerlo y verlo ahora tejido. Como en los calcetines anteriores, he seguido el procedimiento de los cursos Wasel Wasel y tan sólo he adaptado de este patrón la serie a repetir para las espigas.
 


Les quise dar un toque diferente. El color en si ya era atrayente por sus claro-oscuros pero quise acabar la punta con un toque de marrón... Como si hubiera untado los pies en café con leche, es una tontería, pero les da una calidez que me encanta una vez terminados. 
Ya tengo el siguiente patrón y su lana escogidos, pero ha surgido un proyecto-secreto que me tendrá ocupada unas semanas, así que tal vez tengan que esperar. Quién sabe si podré no tejerlos... quién sabe.

*Editado: Este post estaba preparado para la semana pasada, pero la vida nos tenía preparada una salvajada y un adiós muy duro y muy grande. Mi tía tejió toda su vida calcetines para el tío Joaquín, con lana pura que aún guardaban de cuando él era pastor de ovejas, hace 40 años. Calcetines calientes y cariñosos que él llevaba para trabajar el duro invierno del campo entre viñedos. Ahora, sin él, seguiremos tejiendo calcetines siempre con él en el recuerdo, dedicándole cada pasada de lana. Te queremos.
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