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lunes, 16 de mayo de 2016

Recuerdos y presentes de trapo

De pequeña tenía una muñeca de trapo. Con los ojos, la naricilla y la boca bordados. Con su pelo marrón, todo de lana, colgándole sobre los hombros. Llevaba un vestido de flores y un delantal. No recuerdo su nombre, aunque durmiera conmigo tantos años y estuviera sobre mi cama hasta el día en qué me fui de casa. Sigue allí, en alguna caja amontonada de recuerdos. La buscaré.

Sabéis de mi afición por las muñecas. Vitrina llena en mi actual salón. A mis edades, sí. Me fascinan, qué le vamos a hacer. A estas alturas ya deben ser almas que me sorprendan, exigente que es una ya. Y Elena, mi súper E, lo ha logrado otra vez.

Martina dibujó a Obi de nuevo. Cómo me gusta ver a mi gatito a través de sus ojos. Si recopilara todos sus dibujos en estos años que Martina lleva en mi vida, podríamos ver cómo ha evolucionado su visión de él. Cómo ella ha crecido, cómo se ha convertido ya en una mujercita sin dejar perder su magia, eso sí. Esta vez me ha llegado un Obi fabuloso, como siempre.
Después de abrir el pergamino del dibujo vino el paquete de mi Helen. Su cara era expectante. Yo no tenía ni idea de la sorpresa que aguardaba bajo un papel totalmente gatuno. Un Obi de trapo. Maravilloso. El dibujo de Martina, el exacto dibujo de Martina, convertido en muñeco de trapo. Idéntico. Resulta que Fraskilandia, una ciudad fabricada en las nubes, se dedica a transformar los dibujos de los más peques en seres de trapo. Odil crea recuerdos para toda la vida con retales de tela. Da vida a trazos de rotuladores de colores, a líneas inacabadas y a otras que traspasan los límites del lápiz. Como Frankenstein dota de corazón a seres que saltan del papel.

Está clavado al Obi de Martina. La tela escogida es preciosa y cada detalle está cuidado al milímetro para seguir el dibujo en cada trazo del lápiz y del color original. ¡Es magia! Será verdad al final que estoy rodeada de magas.

Es cierto que soy sensible hasta la luna. Pero me parece un regalo tan y tan bonito que no dejo de mirarlo. De recordar a mi muñeca de trapo y ver que ya tengo de nuevo otro trocito de tela con recuerdo. Con la huella de Martina y Elena, con su cariño y su fuerza.
Anotad su web y su Facebook, no perdáis la oportunidad de sorprender a alguien con ello. Pequeños o adultos, de verdad que vale la pena ver la magia que hacen estas chicas. Convierten una ilusión en un recuerdo para toda la vida. En su web podéis ver alguna de las maravillas que se han sacado de la chistera y algunos vídeos de los procesos para que acabéis de alucinar. Gracias, Fraskilandia.

I sobretot, gràcies boniques meves per no deixar de recordar-me quant m’estimeu i la sort que tinc de tenir-vos.  

lunes, 9 de mayo de 2016

El kit romántico ♥

 “Recuerda que tú existes tan sólo en este libro,
agradece tu vida a mis fantasmas...
Luis García Montero

Historias que nos transportan a los sueños más profundos, que nos hacen imaginarnos en otros mundos, rodeados de otra gente, sintiendo aquello que, tal vez, desearíamos. Los libros nos hacen proyectar todos nuestros “yos”, nuestros personajes salen de sus cajas.

Berta intentó tirar adelante con una cadena de libros. No funcionó. La gente es reacia a regalar a desconocidos. No siente curiosidad por sorprender. No le debe aportar la adrenalina que nos produce a otros tantos. Así que visto lo visto, decidí hacer dos envíos. Un kit romántico para cada una. Berta y Soraya.
Luchadoras, locas, pensantes, sensibles, soñadoras, apasionadas. Me transmiten tantas cosas estas dos mujeres que pactamos hacer nuestra cadena. Porque sí. Porque si los demás no quieren, nosotras valemos oro, ¡qué digo oro! Más que oro.
Sabía que quería libros especiales para ellas. No tuve duda: Alice Munro y Jhumpa Lahiri. Imprescindibles. Libros para poner la piel de gallina. Para leer con el rollo de cocina a tu vera. Indicados solo para corazones sensibles pero resistentes. Perfectos para ellas. Relatos breves, de los que a mí me gustan. Para saborear cada pocas páginas. Parar, pensar, recapacitar, absorber y volver a empezar.
Junto a la lectura iba un trocito de historia. Una puntada de pasado en blanco y negro. Recordé una librería, El Genet Blau, dónde hace un tiempo encontré unas postales de los años 20. En blanco negro y semi-coloreadas, como antaño hacían. Escritas, enviadas y recibidas. Vendidas después e imposible pensar por cuántas manos habrán pasado. Pensé que sería ideal añadir a su libro un trocito de historia vivido por otra mujer. Una felicitación, una frase de perdón, una fecha especial, un recuerdo para no borrar… En muchas ocasiones solían ser fotos propias. De esas que se hacían en fotógrafos profesionales y luego se enviaban a los familiares en fechas señaladas.

De pequeña me entusiasmaba revisar la caja de postales de mi madre. Aún hoy en día la remiro de vez en cuando. Había fotos como estas. Alguna de ellas con alguna de mis tías. Foto familiar que había viajado por España con una felicitación hacía mi madre. Es curioso como en la mayoría de aquellas postales; igual que en estas que he comprado para Berta, Soraya y para mí, se felicitaban el día del santo. Como si fuera lo más normal. Enviar una postal el día de la onomástica. Curiosidades. Retales de historias de la mano del cartero.

Un lazo de lana, tejido a tricotín en rosa y verde, ataba el kit romántico. Madrid y Pamplona, mis primeras paradas lectoras. Tengo más románticas en mente, así que me parece que no serán los únicos envíos. Atención a sus buzones...

lunes, 2 de mayo de 2016

Magia desde Pucela ♥

Sonia, mi Sonia querida. Tantas conexiones tengo con Pucela ya… Después de tres ediciones seguidas participando en los Swapetines, esta vez dije NO. Sonia me animó a no desistir, pero tozuda yo me resistí. La edición pasada tuvo sus más y sus menos. Demasiada angustia, supongo, en unos meses que son muy intensos para mí en el trabajo.

Pero esta pucelana bonita y cariñosa, no ha querido que me quede sin mis Swapetines. El jueves llegó un aviso de Correos con su nombre. El viernes lo recogí. A dos días de mi cumpleaños, fue ayer, recibí un REGALO en mayúsculas.

Esta mujer siempre nos deja con la boca abierta con sus creaciones y las posteriores sesiones de fotos de Ismael. Magia en las manos tiene. Y en la mirada. Pues atención porque abrí mi caja… Regalos para Obi, una taza lanera, madejas de lana (conociendo a De la Oveja y ese color oro viejo maravilloso), una libreta gatuna…
Los calcetines más bonitos de la historia los tengo yo. Dejad de buscar. Aquí están. Son los calcetines laberinto, tejidos con Crazy Zauberball y Regia. Una maravilla enfundada en mis pies. Un fucsia hipnotizador, de los que a mí me maravillan. Espectaculares. ¿Os he dicho hace unas líneas que tenía magia, no? Y es que Sonia es una maga.


Es una costurera maravillosa. Hace unos días nos enseñaba sus magníficas y bonitas y románticas pajaritas. Pues he aquí la mía. Pajarita lanera-gatuna. Deliciosa ella, tierna y ñoña directa para mí.
Se sacó de su chistera un guarda-varitas-agujas espectacular. Con hechizos grabados y departamentos para transportar esta magia que me envía. Aún me tiemblan las manos con él. ¡Admirarlo!

Una bolsa de labor, mochila de Harry Potter. Alucinantemente cosida, con sus bolsillos interiores, y con dos telas mágicas que quitan el hipo a cualquier amante de la saga.
Y por si fuera poco, y como extraordinaria muestra de cariño, un guarda-calcetines-solteros de la mano de Dobby. ¡Mágica es esta mujer! Porque soy una perdedora compulsiva de calcetines, porque parece que me persigan los desparejados… ahora tendré a Dobby para aguardar a la siguiente lavadora y reencontrar su perdido. 
Cuando abrí la caja había un montón de paquetitos en fucsia y negro. Desprendía el mejor olor que me ha llegado nunca. Un olor dulce, rosa y bonito que grabó mi sonrisa durante todo el día. Haciendo la sesión de fotos pensé que será imposible compensar este regalo. Por todo: por la dedicación, el cariño, el esfuerzo, la delicadeza, el esmero, la magia… Porque ha dedicado muchas horas a pensar en mí y ese es el mejor regalo. Mil gracias Sonia, de corazón. De verdad. Para ti un trocito de cielo azul de Machado, te lo has ganado. 

lunes, 25 de abril de 2016

Historias de abril: 3, 2, 1 ¡acción!

La semana pasada estuvisteis huérfanos de post. La verdad es que está escrito, pero el destino es cruel. Os contaba cómo había preparado un kit romántico para dos personas especiales que siempre me hacen sonreír. Pero correos perdió uno de dichos paquetes… así que hasta que no se recupere de su viaje por la península, no quiero descubrir el secreto a una de ellas. Explicación hecha, merecida la tenéis. Os dejo las historias de abril para que le deis al play durante la primavera. ¡Ahí van!

Número 1: Techo y comida.
Techo y comida, España 2015. Cuenta el día a día de Rocío. Una joven sin trabajo y sin ningún tipo de subsidio que vive con su hijo de ocho años.
Rápidamente se hace la sinopsis de esta película, como si nada. Dura e impactante pero real. Rocío no tiene nada, por no tener acaba sin agua ni luz. Sin casa. Con un hijo. Sin trabajo. Tantas casas que han vivido y viven esta situación. Tantas personas tan cercanas a las que hemos podido echar una mano, las dos, el corazón. Corazón en un puño toda la película. Toda. No quiero contar más. Miradla y no la quitéis deprisa. Gozad con la canción final y la voz de Malena de Mateo. Piel de gallina asegurada. Además, Natalia de Molina ganó el Goya a mejor actriz, merecidísimo después de ver su actuación.

Número 2: Alta fidelidad. 
High Fidelity, EEUU 2000. Rob tiene una tienda de discos de vinilo junto a Dick y Barry. Repasan sus canciones favoritas mientras comparten el día a día y la intención de Rob de reconquistar a Laura, la mujer de la que acaba de separarse.

Hace 16 años esta película me encantó y este mes he decidido volver a disfrutarla. A veces cuando hacemos ese acto de revisionado después de tantos años, corremos el peligro de la decepción. En este caso no ha sido así. Y es que John Cusack nunca decepciona aunque pasen los años. Es una de esas películas narradas por el protagonista. De esas en que él mismo habla al telespectador a la cámara y va explicando parte de la historia. Te introduce en la narración, la comparte contigo y te la explica. Cuenta la vida de sus relaciones, cómo ha llegado hasta Laura y ha descubierto que debe hacer lo posible por no perderla. Todo ello bañado con la música, con sus reflexiones acerca de las 5 canciones de la vida de cada uno. Llegando a la conclusión de que tan sólo cuando quieres de verdad a alguien… eres capaz de grabarle un cd con tus canciones favoritas. Esa antología musical tan solo se es capaz de hacer para el que quieres. ¿Os acordáis de cuando grabábamos cassettes con “nuestras canciones” para regalar?

Número 3: Volver. 
Volver, España 2010. Raimunda y Sole, dos hermanas manchegas que viven entre Madrid y el pueblo dónde les queda una tía, tras perder a sus padres en un incendio.

Sí, este mes he tenido antojos de revival y también he vuelto a ver Volver. Me encanta esta película. Es cierto que Almodóvar es un poco como Allen, o los quieres o no. Yo los quiero. La verdad es que uno de los finales más bonitos del cine para mí es el de Átame. Sí, sí, leéis bien. Ese momento-coche de Antonio Banderas, Victoria Abril y Loles León… con el dúo dinámico. Piel de gallina tan solo de pensarlo. Volver me parece una película divertida, tierna, sorprendente en sus giros argumentales. Descriptiva de “la vida en el pueblo”. Esas veladoras de muertos, esos besos-de-pueblo, esas uniones familiares, esa música… Y Penélope tan fantástica. Sí, también soy pro-Pe. Cada cual con sus historias. Si no la habéis visto, recuperadla. Vale la pena.

Número 4: Persépolis.
Persépolis, Francia 2007. Narra la vida de una niña iraní. Cómo vive la revolución islámica siendo niña hasta su edad adulta, tanto dentro como fuera de Irán.

Esta es una de mis novelas gráficas preferidas. Por el trazo de Marjane Satrapi, por su manera de contar sus propias vivencias, por llegar al fondo, por explicarnos la dura historia de su país de una manera tan sincera. Porque leyéndola, y ahora viéndola también, te das cuenta de la suerte que hemos tenido naciendo dónde lo hemos hecho. Cuenta la historia de una mujer valiente, luchadora e ilusionada. Si no habéis leído la novela gráfica, sumergiros en sus páginas. Y luego buscad su Bordados, para acabar absolutamente prendados de Marjane.

Espero que os distraigan las tardes de lluvia. Ya sabéis: anotad, visionad y ¡contadme! Espero la semana que viene poder enseñaros los kits románticos

lunes, 11 de abril de 2016

Reflejos de vida II

Me gusta cuando al poner el jabón para lavar los platos salen burbujas de la botella. Sus colores flotan en el aire de la cocina endulzando la tarea.

Mi rincón preferido de casa es mi mesa de trabajo junto a la ventana. Mis flores en primera línea, los árboles en segunda. Ese verde que siempre oxigena mis escritos.

Me serena ver cómo Obi se despereza recién desvelado de su sueño. Cómo me gustaría ser capaz de relajar el cuerpo como él. De reiniciar los sueños a su ritmo, placenteramente.

Me enrabia no poder recuperar el olor de Xinet. No poder evocarlo junto a sus recuerdos, tan venideros, no poder recuperar esa paz que me daba embriagarme con su olor.

Me encanta tener códigos de complicidad con los que quiero. Palabras, cual contraseñas, que tan sólo decirlas nos unen y nos hacen sentir dueños del momento, del cariño, del no necesitar más para decirlo todo.

Leo siempre con un lápiz a mano. Necesito subrayar, marcar y anotar los libros. Los de poesía no, normalmente no. Ellos quedan limpios de mis pensamientos. Me parece una traición escribir en ellos. Por eso todos tienen mis comentarios en hojas de colores a su inicio. Rutinas de lectora.

Soy "observadora de manos". Las estudio siempre. Tengo mis manos preferidas entre los que quiero. Sí, hay gente a la que quiero y no me gustan sus manos.  Y sí, hay manos que me tienen enamorada. Las fotografío mucho, siempre. Las de mi madre de las más bonitas de mi lista. Dicen mucho de uno sus manos…

Confeccionar listas de preferencias, como antologías propias, es algo complicado. Elegir siempre lo es. Estos días he vuelto a ver una película, aparecerá en las historias de abril, en la que se dedica constantemente a hacer listas de sus 5 canciones preferidas. ¿Podríais escoger las vuestras? Lo intentaré. No por orden, no pidáis tanto.

Edith Piaf - Non, Je ne regrette rien


La lista no acabaría nunca. ¡Qué difícil ha sido! ¿Os atrevéis a dejar la vuestra en comentarios? 
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