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martes, 23 de junio de 2015

Noche de verbena

Noche de verbena. Recuerdo noches como ésta saltando la hoguera sin cesar. Deseando con todas mis fuerzas quemar todo lo negativo. Otras noches que son vagos recuerdos de cómo acabaron, de cómo la juventud hizo que las viviera intensamente para luego olvidarlas. Noches de verbena en família, con los míos, hoy lejos. Otras recorriendo las siete fuentes o recogiendo el agua del alba. Noches de verbena.

Hoy vuelve a llegar esa noche, extraña noche. Dicen que mágica. Petardos, fuego, cocas y cava. Mágica.
Este año llego a trompicones, pero llego, y quemaré lo que tenga que quemar. Disfrutaré de la compañía y mañana despertaré con ganas de labor nueva y energía renovada. La noche mágica hará el resto…

Feliz verbena y ¡nada de petardos por favor!

martes, 16 de junio de 2015

A flote

Después de un año y medio de mi post "Bajo Control" sigo sin haber aprendido a no contar, a no controlar, sin aprender a dejarme ir. Sí, sigo hermética y anclada en mi hoja excel. 
He estado una buena temporada sin piscina, inmersa en un parto de papel que un día u otro os enseñaré. Sin tiempo ni energía para pensar en contar piscinas, ni en seguir series de diez. Pero he vuelto al agua y con ello a recordar lo que significa para mí. 
Y sigue siendo cierto que la primera parte es pura matemática. Diez series espalda, diez series... diez series... Y durante ellas la cabeza que no para. Mientras cuento, la cabeza que no para. Siempre se ha dicho que Esther es una cabecita inquieta, creedlo. ¡24h de asistencia garantizada!
Después de la parte dura, la necesaria para cansar cuerpo y mente, me dejo ir. Ahí sí. Y todos mis días de piscina los acabo de la misma manera. Flotando. El máximo tiempo posible. Con mi cuerpo a flote un buen rato, oídos sumergidos. Es entonces cuando escucho mis pensamientos bajo el agua, es mi mayor momento de reflexión. Donde escucho de verdad qué pasa en mi cabeza, qué necesito, qué debo hacer, eliminar, qué debo empezar. Tan sólo ahí flotando es cuando me soy sincera 100%. 
De ahí surgen los posts, las labores, los mails, las confesiones, las llamadas, las listas, los deseos... ¡todo! 

Vuelve a ser un post sin nada de labor, porque ésta se está cociendo a fuego lento. El final de curso apura el tiempo, el verano está aquí y entonces habrá tiempo de sobra para todo. 

En mi post anterior del agua os decía que os iría presentando ilustraciones de mi serie de maravillas acuáticas y año y medio después vuelvo con ello. Sí, lo sé, muy disciplinada hasta que pierdo el norte. Esta ilustración que veis no acaba aquí. Se trata de una serie llamada Alone de Cosmosnail. En ella aparecen personajes solos en la piscina, en la nieve, en el hielo, en el espacio... Son preciosas y poéticas, ¡miradlas! El individuo y la soledad, allí dónde le encuentre. Ya sabéis, las ilustraciones y yo.  

Espero que vuestras labores sigan en marcha, vuestras cabezas también y que sí seáis capaces de dejar de contar y dejaros ir, ¡sin miedo! Sólo hay una vida y no hay que ser cobardes, el próximo día ¡prometo no contar piscinas! Sigue la labor, no temáis, no me he ido del todo.

lunes, 8 de junio de 2015

Historias de mayo: 3, 2, 1 ¡acción!

Vaya, vaya... lo sé: mayo se esfumó. ¡Y vaya si lo hizo! Y os vengo con las historias de mayo en junio y no sé yo si podré cumplir las del mes. Pero aquí estoy, lo prometido es deuda. Y Esther siempre cumple sus promesas. 

Mayo, ¡qué mes! No tengo palabras para tanta intensidad, así que mejor me callo y procedo. Para los que lleguéis nuevos os informo que cada mes os propongo un listado de historias para que le deis al play. Aquí tenéis las anteriores: Enero, Febrero, Marzo y Abril.

Número 1. Todo está iluminado


Everything is illuminated, EEUU 2005. Un joven judío norteamericano viaja a Ucrania en busca de la mujer que aparece junto a su abuelo en una foto.

Mi mejor amigo me regaló esta película y me dijo que se convertiría en “una de las mías”. Cierto, me conoce bien. Jonathan Safran Foer viaja a su natal Ucrania en busca de una mujer. Una mujer que tan sólo ha visto en una foto con su abuelo. Desea conocer sus raíces, saber de dónde viene, saber a quién amaba su abuelo. ¿Quién no ha necesitado hurgar en el pasado? Además, Jonathan tiene una particularidad, y ésa es en la que encajamos  nosotros. Con la que me identifico. Es un coleccionista. Colecciona pequeños detalles, de cada momento, los embolsa y archiva. Cajas y cajas de recuerdos. Para no olvidar, para que la memoria no borre esas vivencias, para que no desaparezcan para siempre. Yo vivo igual, manteniendo conmigo pequeños trocitos de historia, sean físicos o no. Frases que van a mi diario, recuerdos que quedarán conmigo. Siempre por el miedo a perder. Todo está iluminado por nuestro pasado, ese pasado que no vuelve. Nos deja la huella pero ya nunca lo volveremos a sentir de la misma manera. Por eso nos quedamos con esos recuerdos, para rememorar ligeramente, mínimamente, cada segundo vivido. ¡Qué complicados somos! Jonathan también. Es una película peculiar, con una voz en off que te engancha en la historia, con planos singulares, cambios de ritmo, risas y emotividad. ¡Buscadla!

Número 2. Deseando amar
In the mood for love, Hong Kong 2000. Año 1962 Chow y Li-zhen se conocen y pronto se dan cuenta de que comparten más de lo que creen.

Me encanta releer novelas y poesía. Soy de las que marcan, subrayan y luego rememoran párrafos y poemas que en su momento fueron sentidos. Pues lo mismo me pasa con las películas. Ésta no ha sido nueva para mí, pero cuando os dije que Mad Men me recordaba en parte a Wong Kar-Wai, fue nombrarlo y saber que debía volver a verla. Y ese mismo día lo hice. Es una película que me deja siempre atrapada. Tiene muchas secuencias a cámara lenta, con la voz de Nat King Cole de fondo con Aquellos ojos verdes… ¡bellísimas escenas! Es una película intensa, dura, habla de dolor, de amor, de amistad, de deseo… ¡De vivirlo todo como llega! No hay plano que deba perderse, no es película de tejer y darle al play. ¡No! Es película de no quitarle el ojo (ni al vestuario que es magnífico), de revisionar y de escuchar con atención.

Número 3. Requisitos para ser una persona normal
 
Requisitos para ser una persona normal, España 2015. María de las Montañas vuelve a casa a sus 30 años y se plantea todo lo que, según ella, le hace falta para ser una persona normal: pareja, casa, trabajo, aficiones, vida social y ser feliz. Borja le ayudará a ir completando su lista.

Leticia Dolera se estrena como directora con esta película. No negaré mi debilidad por los nuevos directores, los nuevos escritores, los nuevos poetas, los nuevos ilustradores… Es una empatía hacía su inquietud. Siempre me ha pasado, por eso siempre ando descubriendo nuevos talentos, porque esos que emergen también deben tener su oportunidad. Por eso fui a ver esta película el fin de semana. La tenéis en el cine, ¡estáis a tiempo! Trata de desmontar qué entendemos por una persona normal. Tendríamos para un post entero, y éste ya se me está yendo de las manos. La lista que os he dicho antes… ¿es suficiente para ser normal? ¿O feliz? La sociedad nos impone unas listas a cumplir a cierta edad: la persona con la que estar, el trabajo, cuando deben llegar los hijos, la vida social que debemos tener… con quién debemos relacionarnos. Yo siempre he dejado los convencionalismos a un lado, nunca he sido una persona "normal". Los que me conocen lo dicen. Y la verdad es que ser rara (o "especial" ¡cómo mejora con el eufemismo!) tampoco está tan mal. Es una película agridulce, emotiva, encantadora. Que refleja la vida real de manera amable y dura a la vez. La ambientación, el vestuario, sus diálogos… todo muy naif ¡adorable, vamos! Además, te explica cómo saber cuándo quieres a alguien de verdad… ya me contaréis cuando la veáis ¡entonces lo sabréis!

Espero que estéis al día con las historias de los meses anteriores y este mes os pongáis a darle al PLAY. Mientras, intentaré que no acabe junio sin historias nuevas. Sigo con el regalo de Aniol. Poco tejo, poco leo, poco visiono… pero sigo aquí.  

martes, 2 de junio de 2015

My Buddhist Monk

Siempre os escribo sobre el paso del tiempo. Como si fuera una viejecita que mira atrás y ve todo lo pasado, todo lo vivido. Y no, no soy esa viejecita, pero algo de ella hay en mí. Y es que es cierto que nos marca todo lo anterior, que el camino andado ya es imposible de desandar, pero si de mejorar. 
Todo esto viene a que este buda que hoy os enseño hace más de un año que está en mi vitrina a la espera de ser entregado. Soy un caso, eso sí que lo podéis afirmar y reafirmar. Pero como siempre digo: ¡la vida va más deprisa que yo!
Esta semana he tenido oportunidad de visitar a dos de las personas más importantes en mi vida, Jesús y Marisa. Porque ellos me han enseñado a luchar, a creer en mí, a no tener miedo, a tirar adelante, a quererme... Porque ellos me enseñaron hace muchos años que los lazos de sangre no son sólo de familia, no son sólo los biológicos, sino que hay amores mucho más fuertes, que hay uniones para toda la vida; como la mía con ellos, ellos conmigo. Porque ante cualquier desgracia mi llamada es a ellos. Porque, sobre todo, ante cualquier ilusión mi deseo es explicarles. Por eso son importantes, porque siempre están presentes. 

Cuando mi malagueña preferida, Kraftcroch, colgó el patrón del monje budista, supe que debía tejerlo para ellos. No tuve dudas. Escogí el hilo Saigon de Katia y lo tejí en un plis porque Marisa, como siempre, prepara patrones perfectos. Si aún no os habéis estrenado con ella, ¿a qué esperáis?!
Siempre es bonito visitar a los que quieres con algo que los identifique, que les haga sentir queridos y si es con lana mejor que mejor. Porque estos pequeños bichos se llevan un poquito de tu cariño y lo dejan ahí depositado hasta la siguiente visita... ¡quién sabe cuándo será! 
Estoy liada con el regalo de Aniol, peleándome con las sisas, el escote y demás. Pero debo reconocer que he vuelto a encontrarme con la pasión lanera, después de dos meses en standby. He vuelto a ver por qué tejía, he vuelto a descubrir cómo me evaden de todo las agujas. Les debo la calma, no puedo soltarlas de nuevo. 
Las historias de mayo no llegaron a tiempo, ¡la vida me da la razón! Pero aunque lleguen con retraso, lo harán. ¡Prometido! 
Feliz semana y no dejéis de tejer que amansa la vida. 

lunes, 25 de mayo de 2015

Mamá oenopia ♥

Post escrito el 15 de mayo de 2015 a las 22:34 pm

Oenopia conglobata: especie de mariquita de la família de las coccinellinae originaria de Asia, África y Europa.

En estos momentos Belén está a la espera inmediata de ser la mamá oenopia. Sí, Aniol ha decidido venir al mundo ¡ya! No nos ha dado tiempo a prepararlo todo tal y como estaba en nuestras cabecitas. No he tejido nada para él, ¿alucinados? Pues sí. Aquí estoy, con Aniol y sin regalo. 

Belén. Mi oenopia querida. Hace muchos años ella estaba en mi vida sin saberlo, no lo sabíamos ninguna de las dos. Seguía mi antiguo blog, el del desgarro, el del dolor, el de la rabia... Y allí comentaba con ternura para traerme la calma de nuevo. Sin saber que en realidad estábamos tan y tan cerca ¡en la misma ciudad! 

Años después un día de gildas... Una chica se acercó a mí, tras una guerrilla de San Valentín que celebramos con un buen chocolate. Me dijo muy flojito al oído: ¿eres Esther? Esther la de ... (nombró mi antiguo blog, hoy día cerrado pero mejor no mencionarlo). Me quedé blanca. En un segundo me vino a la mente TODO lo que aquella chica sabía de mí, ¡todo! Y se identificó con su nick y recordé sus comentarios, los momentos en los que estuvo ahí... A partir de entonces, sería para siempre "mi Belén". 

Se ha convertido en alguien especial, junto a mis chicas Elena y Sarah. Mis sustentos diarios, mis guerreras, mis soñadoras. Y ahora Belén nos ha traído a Aniol a nuestras vidas. Nos ha hecho tías y me emociona pensar cómo ha ido todo, cómo hemos llegado dónde estamos y cómo compartimos tan buenos momentos. Y los que están por llegar. 

No es el primer post que le dedico, recordad el almendro florecido del año pasado. Y es que las personas importantes son las que perduran con los años, las que aunque todo se ponga de malas siguen ahí... Confiad en esas. Las que se van... no os quieren de verdad. 

Y ahora si, vuelta al tejer. Aniol merece un Atelier de l'Obi ¡ya! Así que Esther ha vuelto a las agujas por ti pequeñín. 
"Perquè la teva mare ha somiat en veuret la careta tantes nits que deu sentir la emoció més gran de la vida, perquè la teva mare ja t'haurà explicat tantes vivències abans de sortir que ja saps el què ha passat mentre no hi eres, perquè la teva mare serà la millor que podries tenir en aquest món i nosaltres, les tietes, estarem allà per veure-ho i gaudir-ho i compartir-ho

Y cómo me gusta a mí que un bebé me devuelva la labor ♥

Mientras espera su prenda lanera, le he regalado a Belén el primer cuento para Aniol. Lana sin fin de Mac Barnett, para que aprenda desde pequeñito que todo es posible, que la alegría la extendemos nosotros, que la lana da color a la vida. Per una vida plena de color, oenopia meva! 

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